Morada · Hotel Boutique

Morada · Hotel Boutique

Premio a mejor proyecto de la comunidad Valenciana por el CDICV 2024

Premio a mejor proyecto de la comunidad Valenciana por el CDICV 2024

Morada · Hotel Boutique

Premio a mejor proyecto de la comunidad Valenciana por el CDICV 2024

Categoria

Hotel Boutique

Cliente

Concurso

FASE

Finalizado · 2024

Alcance

Estrategia conceptual · Diseño de Interiores · Mobiliario a medida · Especificaciones de mobiliario, equipamientos y accesorios (FFE) · Identidad de marca

DESCRIPCIÓN

Morada es un hotel boutique pensado para quienes necesitan viajar mucho por trabajo. Está ubicado en una zona histórica del barrio de Campanar, en Valencia, y surge de la intersección del futuro y del pasado. Es un lugar donde las tendencias modernas se encuentran con una identidad urbana tradicional arraigada en sus raíces rurales, buscando el equilibrio entre ambos mundos. Su estética nace de la reinterpretación de los elementos modernistas que caracterizan el entorno, traduciendo líneas curvas, patrones, el brillo de los azulejos vidriados y la artesanía tradicional a un lenguaje contemporáneo. Las columnas de vidrio moldeado actúan como protagonistas, sirviendo como puntos gravedad en la distribución de todo el espacio. La paleta cromática combina tonos tradicionales como la terracota y beige con colores contrastantes, verde y azul, en tonalidades ácidas. La materialidad se define por la cerámica vidriada y la piedra pulida, vinculadas a diferentes patrones y relieves que expresan esta colisión entre herencia y contemporaneidad.

Morada es un hotel boutique pensado para quienes necesitan viajar mucho por trabajo. Está ubicado en una zona histórica del barrio de Campanar, en Valencia, y surge de la intersección del futuro y del pasado. Es un lugar donde las tendencias modernas se encuentran con una identidad urbana tradicional arraigada en sus raíces rurales, buscando el equilibrio entre ambos mundos. Su estética nace de la reinterpretación de los elementos modernistas que caracterizan el entorno, traduciendo líneas curvas, patrones, el brillo de los azulejos vidriados y la artesanía tradicional a un lenguaje contemporáneo. Las columnas de vidrio moldeado actúan como protagonistas, sirviendo como puntos gravedad en la distribución de todo el espacio. La paleta cromática combina tonos tradicionales como la terracota y beige con colores contrastantes, verde y azul, en tonalidades ácidas. La materialidad se define por la cerámica vidriada y la piedra pulida, vinculadas a diferentes patrones y relieves que expresan esta colisión entre herencia y contemporaneidad.